PRÓLOGO, Detenerse tan solo un momento

Resulta habitual que transitemos por la vida y el paisaje, apurados, atareados, saltando de uno a otro quehacer, de "mata en mata" dicen en el campo, cumpliendo múltiples tareas, deberes y exigencias que nos han o nos hemos impuesto y auto impuesto, sin detenernos siquiera un instante para percibir en toda su magnitud la enorme riqueza y diversidad de la que se compone nuestro entorno y existencia. Vivimos vertiginosamente corriendo desesperadamente, insensibles, ciegos, sordos y mudos hasta el final de nuestros días, sin habernos preocupado de hacer aunque fuera tan sólo un pequeño paréntesis, para ver, mirar, oír, escuchar y descubrir lo que a cada uno nos está guardado en este mundo, donde han sido dejadas para nosotros las más sutiles y múltiples maravillas. Este blog sólo pretende aportar un pequeño grano de arena para aquellos que un día hicieron una pausa y percibieron que viajaban acompañados por un sinfín de melodías y formas llenas de vida, y se interesaron en conocer y descubrir las Aves que Viven en Chile.
LAS AVES QUE VIVEN EN CHILE cuenta con los audios del notable Ornitologo Sr. GUILLERMO EGLI (instroducción de la Obra VOCES DE LA FAUNA CHILENA 1998):

El Tordo Curaeus Curaeus, la flauta más dulce del paisaje chileno

Revisando la obra New World Blackbirds The Icterids de Alvaro Jaramillo, quizás el libro de ornitología más importante a nivel mundial escrito por chileno alguno, divago y razono sobre esta notable familia de espigadas aves, la gran mayoría vestida en gran parte de oscuro plumaje, la que esta compuesta por 103 especies, todas las que se distribuyen en la larga y loca geografía solo del continente americano, Jaramillo dice que son como los Arrendrajos del Viejo Mundo. Todo esto me lleva a concluir, por cierto desde un punto de vista muy personal y provinciano desde este último rincón del mundo,  que si bien hay Icteridos muchos más bellos que el Tordo, esta especie probablemente es la más importante pues es una de las que tiene más hermoso, completo y afinado canto. Su nombre científico es el melodioso Curaeus curaeus el que fue tomado en épocas pretéritas por el notable naturalista chileno Jesuita Abate Juan Ignacio Molina (uno de los antecesores de las ideas de Darwin sobre la evolución y citado en reiteradas opotunidades por este sabio en su magna obra, pilar fundamental del conocimiento humano) de la lengua de nuestro pueblo Mapuche, aludiendo a su canto dicen unos o aludiendo a su color negro dicen  otros (negro = kurü)En efecto, por ejemplo la Loica Sturnella loica del campo chileno, está hermosamente adornada con su incendiado pecho rojo, el Federal Amblyramphus holosericeus de los pajonales argentinos, con su cabeza y cuellos de fuerte color naranja fosforescente, o bien el Tricolored Blackbird Agelaius tricolor de California, con sus hombros elegantemente engalanados con charreteras de múltiples colores como oficial de algún ejercito de opereta, e incluso nuestro querido Trile Agelaius thilius que le da el nombre a Chile, que desde los humedales chilenos nos grita fuerte y movedizo con sus hombros color amarillo, pero ninguno de ellos canta como el negro lustroso Tordo, al que en los campos chilenos le dicen el Pituco por su completo traje oscuro, hasta sus ojos, pico y patas son negros como el azabache, tanto en la hembra como en el macho a diferencia del Mirlo Molothrus bonaeriensis, este último de notables reflejos azul violeta, con el que no obstante ser de menor tamaño y de pico más corto, muchas veces se le confunde, aunque ella en esta última especie es de color pardo, por cierto una inefable formula para distinguirlos fácilmente. Jaramillo nos hace ver respecto de su aspecto, de algo que es propio solamente de su especie entre los Icteridos, y son aquellas plumas puntiagudas de la garganta que le dan un apariencia barbuda y desordenada (la cual puede observarse en la fotografía que acompaña a este texto). Por todo ello,  quizás en el campo (aunque también vive en las ciudades y en gran variedad de paisajes) se le asemeja a un torvo personaje rural, de esos que en la antigüedad andaban con grandes sombreros negros alones portando afilados corvos al cinto de sus trajes y botas también negros. Cuando niño por allá por mis tierras chillanejas, imaginaba yo a uno de estos seres de antaño, al ver pasar impertérrito por el lado del jardín donde jugaba con mis pequeños hermanos, a un hombre grande a caballo, don Jacinto, el capataz del campo del lado, el que de tez muy obscura e inmensos y ojerosos ojos negros vestido siempre de oscuro arreaba al ganado en las tardes con un largo látigo, también negro, colgado al hombro. Pero no nos distraigamos, veamos la descripción del Pituco que hace el poeta Pablo Neruda, también gran pajarero, con su magistral manejo del idioma: "Al que me mire de frente lo mataré con dos cuchillos, con dos relámpagos de furia: con dos helados ojos negros. Yo no nací para cautivo. Tengo un ejército salvaje, una milicia militante, un batallón de balas negras: no hay sementera que resista. Vuelo, devoro, chillo y paso, caigo y remonto con mil alas: nada puede parar el brío, el orden negro de mis plumas. Tengo alma de palo quemado, plumaje puro de carbón: tengo el alma y el traje negros: por eso bailo en el aire blanco. Yo soy el negro Floridor." Pero no venía a hablarle yo de este aspecto un tanto misterioso que inspira el Tordo, más bien quería contarles de su notable música que canta solo o en coro de tres o mas individuos que van inerviniendo uno tras otro, en acompasada melodía, probablemente incluso más maravillosa en esta familia, que la del mitico Matico o Turpial Icterus icterusa la que si le ponemos atención, veremos que las armoniosas y dulces notas de parte de su repertorio salido como de una flauta de bambú, nos llegaran hasta lo más profundo del alma. Permitanme hacer aquí un parentesis y citar al maravilloso pintor norteamericano avecindado en Chile, Thomas Daskam, también como tantos otros artistas notable pajarero, quién sabiamente nos dice "que debemos ponerle atención a las aves porque ello hará que nuestras vidas se pongan más grandes". Y es verdad, dejenme contarles y vuelvo a la música del Tordo, que viviendo en Santiago, ajetreada capital de Chile, el Curaeus curaeus, muchas veces me ha sacado del trafago de mi mente que en su rutina pasa de una a otra preocupación de mi trabajo en el sistema financiero para transportarme quien sabe donde, a tierras imaginarias llenas del sol dorado de la tarde y de hojas de roble también doradas y olorosas, haciéndome así un gratuito paréntesis de inapreciable valor. Esto me ha ocurrido, y es absolutamente verdadero, caminando incluso por calles del pleno centro financiero de Santiago rodeado del smog y del ruido de mil motores, en que repentinamente y como por obra de magia un dulce canto de dos o tres frases las que constituyen su Canto Territorial, el que viene desde lo alto de un árbol deshojado, me inunda y me transporta como aire o más bien como agua cristalina y me rapta por algunos momentos a otra vida, por cierto mucho mejor que la mía. Los Huilliches creen que este canto traerá buena fortuna, para mi el amigo Tordo y se que para muchos, es un compañero fiel en este camino por la vida y pienso y si ... me ha traído buena fortuna. Ficha: Tordo Curaeus Curaes       
Bibliografía:
-Alvaro Jaramillo, New World Blackbirds The Icterids, Helm Identificaction Guide.
-Alvaro Jaramillo, Aves de Chile.
-Daniel Martínez Piña y Gonzálo Cifuentes, Las Aves de Chile, Nueva Guia de Campo.
-Fray Félix José de Augusta, Diccionario Mapuche, Mapudungún-Español, Español-Mapudungun.
-Pablo Neruda, Arte de Pájaros.
-Ricardo Rozzi, Guía Multi-étnica de Aves de los Bosques Templados de Sudamérica Austral

CHUCAO

ORDEN: Passeriformes
FAMILIA: Rinocryptidae
NOMBRE CIENTIFICO: Scelorchilus rubecula

OTROS NOMBRES COMUNES:
EN CHILE:
Tricao
ORIGINARIOS DE AMÉRICA:
Mapudungun: Chukaw/ Chukau/ Traicau/ Chiduco/ Hitren/ Tricauco
EN OTROS PAÍSES DE AMÉRICA:
Argentina: Chucao

IDIOMAS DEL MUNDO:
Alemán: Rotkehl-Tapaculo/ Rotkehltapaculo (HBW)
Español: Tapaculo Chucao (HBW)/ Chucao/ Tapacola Chucao
Francés: Tapacule à Gorge Rouge/ Tourco Rougegorge (HBW)
Inglés: Chucao Tapaculo (HBW)/ Chuco Tapaculo
Italiano: Tapaculo di Chucao
MÁS IDIOMAS:
C
Checo: Štidlák cervenavý/ Štidlák červenkovitý
D
Danés: Chucao Tapaculo/ Chucao-tapaculo
E
Eslovaco: Turko Cervenohrdlý
F
Finés: Myyrätapakulo
H
Holandés: Roodkeeltapaculo/ Roodkeel-Tapaculo
J
Japonés: Munafuotatedori/ ムナフオタテドリ
N
Noruego: Rødstrupetapakulo
P
Polaco: Krytonos Rudogardly
R
Ruso: Зарянковый тапаколо

DISTRIBUCIÓN: Colchagua-Golfo de Penas
Sabiduría Popular: Chile:"Predice al caminante si el viaje será feliz o no"; "Ayuda a encontrar los animales extraviados";"Si su canto lo lanza por la derecha de la persona, buen augurio, si lo hace por la izquierda, malo" (Chiloé); "Cuando silva el Chucao anuncia buen tiempo" (Chiloé - San Juan); "Cuando el Chucao grita incansablemente y fastidiando es señal de que se avecinan temporales y lluvia" (Chiloé - Achao); muy parecido al anterior, los Huilliches dicen, "que cuando se oye el canto del Chucao en forma incansable y penetrante anuncia que habrá lluvias y temporales". "Al paso de un caminante, lanza un grito por el lado izquierdo o por detrás, le indica que en su viaje le irá muy mal y sería preferible regresar a su punto de partida. Pero si el grito viene por el lado derecho o por delante, significa que tendrá muy buen éxito, en los objetivos del viaje. El canto del Chucao, es agudo, fuerte y penetrante y no guarda relación con el diminuto tamaño del ave. Algunos afirman que cuando el grito proviene de la hembra, que emite un sonido más agudo, canto que se denomina huithral, las desgracias esperan durante o al término del camino. Pero cuando el que lanza su canto, más melodioso y con gorjeos, es el macho, indica buen augurio; en este caso el canto recibe el nombre de chiduco. Si al viajero, “le grita mal el pájaro”, que es la expresión usual en estos casos, y por tanto ya ha advertido de lo que podría acontecerle en el resto del viaje, puede contrarrestar los anuncios mágicos de su canto, si ellos son, por supuesto, desfavorables, lanzándole toda artillería de insultos obscenos. Ayuda también, según los entendidos, a deshacer el embrujo de su canto, el acto de sacarse la ropa y ponérsela al revés; o detener la marcha y en seguida girar en círculo tres veces, a lo ancho del camino, andando de izquierda a derecha. Leyendas semejantes a ésta, existen en diferentes partes del mundo; no pudiendo asegurar, por tanto, si los designios de nuestro Chucao, son propios o traídos desde fuera. (Chiloé Mitológico, Dr. Bernardo Quintanilla Mansilla)

Interesante: - En los antiguos matrimonios Huilliches, que se iniciaban con el rapto de la novia, la pareja regresaba del bosque una vez que el Chucao le deseaba buenaventura con su canto (Chiloé)

- Es sabido que el Chucao  con alguna reserva es un pajarito mas bien curioso que amistoso y que suele seguir a cierta distancia al caminante de la Selva Araucana, tal como lo hace el Zorro Culpeo, así se le describe en los libros de ornitología que hay tanto en  Chile como en Argentina, "... Se acerca a la gente que se interna en el bosque, llegando incluso a posarse a sus pies si permanecen quietas..." (Las Aves de Chile Nueva Guía de Campo, pág. 172), "... Suele acercarse para investigar al observador que permanece inmóvil..." (Nueva Guía de Las Aves Argentinas, pág. 337 Tomo II), "... otras veces es suficiente permanecer inmóvil durante algunos instantes para que el cheucau se adelante hasta pocos pies del observador en la forma más familiar" (Darwin en Chile, Viaje de un Naturalista Alrededor del Mundo, pág. 174). Personalmente yo viví una experiencia parecida con algunos de mis hijos recorriendo en La Patagonia los senderos del Queulat. No obastante lo anterior considero notable lo que describe Francisco Walker P. en su libro Aysén en la Memoria (pág. 192), donde hace el siguiente mágico relato ocurrido en una expedición de exploración de la rivera del Río Cuervo, "... A nuestro paso nos acompañaba el chucao, que a esas alturas ya era parte del grupo divirtiéndonos con su precioso canto. Es un pajarito muy curioso y lo demostró con nosotros: se subía a nuestras espaldas, a las mochilas, a las manos e incluso en la noche se metió en la carpa; no nos tenía miedo y de pronto me di cuenta de que quizás era la primera vez que veía a seres humanos ..."


Enlaces a artículos del Blog Las Aves que Viven en Chile relacionados con este tema:

AUDIOS GUILLERMO EGLI:

EL SEÑOR TUCÚQUERE

El Tucúquere forma parte de la Familia Strigidae que a su vez pertenece al Orden Strigiformes, familia que comprende a parte importante de los denominados Rapaces Nocturnos, esto es a los Búhos, el Chuncho, el Concón y el Nuco y que está presente en Chile con 6 especies de las 31 que existen en Sudamérica y de las 189 que existen en el planeta, otros dicen que son aproximadamente 134. Este grupo de aves se encuentra presente en todos los continentes, salvo en la Antártica y en algunas islas oceánicas. Los Búhos están íntimamente relacionados con el ser humano y con el folclore de muchas regiones, para los indios de la tribu Arikara, de las grandes praderas norteamericanas, el Búho era un pájaro benévolo, siendo uno de los 5 animales que ayudaban a la Madre Maíz a dar vida a la humanidad. Pero el aspecto mitológico más conocido del Búho es el de su sabiduría, normalmente se le caricaturiza con anteojos y sobrero de licenciado, lo que es un arquetipo extendido por todas las culturas occidentales. Más allá del evidente aspecto intelectual del Búho que le otorgan sus grandes ojos, esta idea la heredamos desde la antigua Grecia, donde era el compañero de la Diosa Atenea, que además de ser la Diosa de la Guerra era la Diosa de la Sabiduría ya que poseía el don de la profecía, por lo cual llegó a ser la patrona de los atenienses puesto que les ayudaba a tomar las decisiones más correctas para la polis. El Tucúquere, indudablemente es una de las aves más importante del bosque chileno y el único de orejas largas por estas latitudes, que son penachos de plumas en la corona que semejan cuernos o más bien orejas triangulares, se cree que quizás estas extrañas orejas lo ayudan a ocultarse al desfigurar su perfil, pienso que las utiliza para tomar así la temible forma de un felino con alas para intimidar a otros depredadores mamíferos. Desde luego, es el Búho más grande que habita en nuestro país, ambos sexos son semejantes, normalmente se le encuentra en pareja, pero también en solitario o en grupo, si bien la hembra es más robusta que el macho, se indica que los penachos de la corona serían más perpendiculares en el macho y más angulados en las hembras. Su presencia se impone en las noches de los campos de Chile, resulta impresionante verlo desplazarse enorme y silencioso en el claro obscuro del crepúsculo, recuerdo cuando niño verlo parado en el sauce del frente de mi casa, me producía cierto temor y respeto, como un sabio y viejo Chamán. Así ocurre también en las demás naciones vecinas, como en Argentina y Bolivia donde se le conoce por el musical nombre de Ñacurutú, de esa forma es conocido en los idiomas Mapudungun, Guaraní y Aimara. Desde hace muy poco, algunos expertos prefirieron tratarlo como una especie distinta del Bubo virginianus, que es el mayor y más fiero de los Búhos americanos, “su grandes ojos amarillos penetrantes y sus penachos prominentes en las orejas, ayudan a crear una apariencia intimidante”. Basándose en Kóning et al (1966) se le distingue por sus voces diferentes, también por el menor tamaño del Bubo magellanicus y además, dicen algunos su pie relativamente más pequeño y débil. En la zona de contacto de ambas especies en el Nor Oeste de Argentina se dice que ambos tienen comportamientos notoriamente diferentes, no así en Perú donde la situación es más compleja, en todo caso, los entendidos todavía no se ponen de acuerdo y es una situación que requiere de más estudio. Rara vez se le observa volando, en tal caso, las alas se ven largas, anchas y redondeadas. Es café grisáceo densamente barreado de obscuro, posee la cabeza grande, tiene el pecho amplio y fuertes garras. Resaltan sus grandes ojos amarillo rodeados por un disco facial pardo grisáceo. Posee y se desplaza en un vuelo silencioso, pues como todos los Búhos evitan hacer ruido al volar, puesto que tienen adaptaciones especiales en las principales plumas de sus alas, donde sus filamentos son independientes y carecen de barbas alternas, de modo que están flojamente unidos. Gracias a esta estructura se filtra un poco de aire a través de ellas y esto produce una capa de aire lento entre las bolsas de aire inmóviles y las rápidas corrientes, reduciendo así la turbulencia y el ruido. Los diseñadores de los aviones modernos han incluido en sus alas estas notables características para reducir el ruido en los aterrizajes y despegues lo que ha beneficiado mucho a los vecinos de los aeropuertos urbanos extendidos por todo el orbe. El tipo de vuelo es batido, entremezclado con planeo, el que casi siempre es rectilíneo. Como vocalización emite un grito profundo que inmediatamente nos recuerda su nombre, suele cantar durante la noche. Emite un sonoro silbido chirriante cuando disputa su territorio o su pareja. En cambio, posado sobre un árbol emite su característico ululato de voz profunda de donde proviene su onomatopéyico nombre Mapudungun Tukuu, se dice en el Pueblo Mapuche que cuando se escucha en la noche, esta voz parece invocar la densa neblina o trukur, después procede a emitir una nota final de carácter gutural y vibrante que es mucho más fuerte. Asociado a la Cordillera de los Andes, es una especie sedentaria, habita en multitud de ambientes y en diversos tipos de bosques y campos más abiertos, por ejemplo en Chile se le encuentra en matorral andino, matorral, oasis, tierras de cultivo, bosque abierto y estepa patagónica, necesita del campos abiertos para cazar y en cambio requiere de refugios en árboles, arbustos y acantilados para descansar durante la luz del día, ocasión en la que es muy tolerante y confiado para aceptar la cercanía del ser humano. Evita los bosques más densos o cerrados quedándose en el límite de ellos o en bosques bajos muy abiertos, por esto en América no se le encuentra en la selva tropical. Esta especie habita desde el centro del Perú, donde se le denomina Búho Americano, hasta el extremo sur de Chile, donde se distribuye desde Tarapacá a Tierra del Fuego, siendo más común en el territorio que corresponde a la porción sur de su rango. Llega incluso hasta el Cabo de Hornos donde recibe el nombre Yagán de Yahutéla. Según una antigua creencia de estos remotos habitantes del sur de Chile, serían cazadores que se convirtieron en Búhos. Dicen 

que en tiempos ancestrales, cuando los pájaros todavía eran seres humanos, un niño Yagán había perdido a su padre y vivía con su madre y un tío. El tío y los demás hombres del campamento nunca le daban buen alimento y este niño se encontraba muy delgado. Un día, al ver a su hijo tan cansado y con hambre, su madre le fabricó un par de kíli o sandalias de cuero, y le dijo que fuera él mismo a cazar guanacos. Después de cruzar una gran montaña cazó muchos de estos animales y trajo uno grande al campamento. Su madre estaba muy contenta y comenzaron a comer enormes trozos de carne. Excepto su madre, nadie creyó que el niño hubiese sido capaz de matar y transportar un guanaco hasta su akar o ruca. Al otro día los hombres incrédulos acompañaron al pequeño al lugar donde este había dejado los otros guanacos muertos. Todos quedaron sorprendidos al ver los animales cazados por el niño y cada yamana cargó uno para llevarlo de regreso al campamento. Sin embargo, cruzando la gran montaña los hombres se cansaban mucho porque los guanacos que trasportaban pesaban sobremanera. Sólo el niño caminaba rápidamente con su carga y regresó con ella temprano al akar donde lo esperaba su madre. En cambio, los hombres egoístas, cansados, avanzaban muy poco. Recién llegaron al campamento tarde en la media noche, sin carga y convertidos en Búhos. Desde ese día los yahutéla se acercan a los akar de los yáganes llamando en la noche tukúkere, tukúkere , … para luego retirarse a sus bosques o ashuna. Este Búho consume principalmente roedores, marsupiales y otros mamíferos pequeños y medianos, incluso se dice que hasta del tamaño de una liebre, además se alimenta de reptiles insectos, atrapa polillas atraídas por las luces, y además aves que captura mientras duermen, también se dice que peces. Es cazador nocturno de acecho. Como los otros Búhos y Rapaces Nocturnos, esta especie consume las presas pequeñas enteras y regurgita las partes indigeribles, como la piel y los huesos en forma de pelotas denominadas egagrópilas (ver artículo Egagrópilas de Las Aves que Viven en Chile, enlace al final de este artículo). En el extremo austral y en el altiplano también se ve obligado a cazar de día a plena luz. Es muy notable que sus pariente cercano, el Búho de Virginia, y otros Búhos europeos por las condiciones climáticas en las que viven, deshielan las presas congeladas incubándolas como si fueran huevos. No construye nidos y aprovecha depresiones rocosas en acantilados, huecos de tronco de árboles y nidos en desuso de Peucos y Aguiluchos.  Se le ha visto utilizar nidos todavía en uso de Cotorras, debe ser divertido verlo, se me ocurre como en un edificio de departamentos en el que los bajos son ocupados por las dicharacheras y ruidosas Cotorras, cuando en los altos habita el parsimonioso y tranquilo Señor Tucúquere. También suele ocupar depresiones y cuevas existentes en el suelo. Pone dos o tres huevos enteramente blancos y esféricos y el período de incubación es de 35 días. Cerca del nido puede tornarse muy agresivos, pudiendo ser incluso peligrosos, cuando se ve acorralado adopta una posición defensiva para verse más grande, en tal ocasión se engrifa con las alas abiertas y con la cabeza gacha. 

EnlaceTUCÚQUERE
1. ANIMAL, Dorling Kindersley. 
2. AVES ARGENTINAS, Tito Narosky y Marcelo Ruda Vega. 
3. AVES DE CHILE, Álvaro Jramillo, obra citada en bibliografía. 
4. AVES DEL MUNDO, Colin Harrison y Alan Greensmith. 
5. AVES DEL MUNDO, Sophie Napier, T.E.B. Taylor, Richard Betts, Vicki Harris, Jill Dorman y Charlotte de Grey. 
6. AVES RAPACES DE CHILE, Andrés Muñoz Pedreros, Jaime Rau Acuña y José Yañez Valenzuela, obra citada en bibliografía. 
7. AVES TORRES DEL PAINE, GUÍA DE CAMPO, Enrique Couve y Claudio Vidal, obra citada en bibliografía. 
8. BIRDS OF PATAGONIA, TIERRA DEL FUEGO & ANTARCTIC PENINSULA, Enrique Couve y Claudio Vidal, obra citada en bibliografía. 
9. ENCICLOPEDIA DE LOS ANIMALES, AVES, Joseph Forshaw. 
10. GUIA DE CAMPO COLLINS, AVES DE SUDAMÉRICA, Jorge Rodríguez Mata, Francisco Erize y Maurice Rumboll, obra citada en bibliografía. 
11. GUÍA DEL OBSERVADOR DE AVES, UNA GUÍA NATURAL DE LAS OBRAS DE EUROPA, Paul R. Ehrlich, David S. Dobkin, Darryl Wheye y Stuart L. Pimm, obra citada en bibliografía. 
12. GUÍA MULTI-ÉTNICA DE AVES DE LOS BOSQUES TEMPLADOS DE SUDAMÉRICA AUSTRAL, Ricardo Rozzi, obra citada en bibliografía. 
13. GUIA PARA LA IDENTIFICACIÓN DE LAS AVES DE ARGENTINA Y URUGUAY, Tito Narosky y Darío Yzurieta. 
14. LAS AVES DE CHILE NUEVA GUÍA DE CAMPO, Daniel Martínez Piña y Gonzalo González Cifuentes, obra citada en bibliografía. 
15. PÁJAROS DEL MUNDO, Rupert O. Matthews.
16. NUEVA GUÍA DE LAS AVES ARGENTINAS, Marcelo Canevari, Pablo Canevari, Gustavo Rodolfo Carrizo, Guillermo Harris, Jorge Rodríguez Mata y Roberto J. Straneck. 

Octava Parte: Final.

A la mañana siguientes, me levante muy temprano con mi Padre y el Cholo para ir a ver a los
gringos, cuando llegamos al campamento, no había nada ni nadie, solo quedó el pasto seco de fardos de paja que ellos traían para poner bajo las carpas (así aparece el lugar en la foto que después supe, publicó el Atlas del Instituto Geográfico Militar que hizo a Conguillío famoso en Chile y en todo el Mundo). Se habían marchado con todos sus bártulos y objetos curiosos, así que la vida continuaba con mi amigo jugueteando por entre las Araucarias y el canto de los pájaro, para esperar hasta el próximo verano cuando con todas sus rarezas regresaran nuevamente los gringos. Dejaron una nota que debieron regresar de urgencia porque había nacido la cuarta hermana de los cabros, que había sido niñita y que se llamaría igual que su madre, María Angélica. En lo profundo del bosque se oía cantar a un Chukau por el lado derecho del Perro y el Niño deseando buena surte a todos en esta historia.
Y ... colorín colorado este cuento ha terminado!
ENLACE PARTE I: Lago Conguillio
ENLACE PARTE VII: La Machi

Cuento infantil: Lautaro, el Cholo y las Aves del Bosque Araucano (Parte VII: La Machi)

Séptima Parte: La Machi.

La Lloyka estaba parada arriba de un tronco y lo saludó, su pecho era rojo como la sangre, los
gringos dicen que en su canto señala que el pecho rojo se debe a una herida con cuchillo y repite incesantemente con cuchillo fue. Era una Señora más bien callada de nombre Josefina con una pata chueca y uno de sus ojos blanco, huero le dicen, lo había perdido mucho años atrás en un enfrentamiento contra una locomotora a vapor por aya por Lonquimay en el túnel Las Raíces, de donde salió muy mal parada, de puro terca que todavía es, al niño le daba un poco de susto mirarla por el lado del ojo malo, su voz era ronca y carraspeaba como esas personas que en su vida han fumado mucho, tenía bastantes años y cojeaba. Lautaro le explicó el motivo de su visita y ella mirando al suelo, como que dibujaba con una de sus patas en la tierra, lo escucho largo rato y le dijo que conocía del cariño del niño y del perro y que eso para ella era muy importante, que en el humo de su fogón había visto visiones donde los veía correr alegres y juguetones y que por eso los ayudaría, preparó sus cosas y luego le dio al niño un agua de hierbas del bosque con lo cual Lautaro se quedó profundamente dormido, soñó que la Machi lo llevaba sobre ella y que regresaban a Conguillío volando, vio desde la altura todo el paisaje hasta que después de un rato ingresaron al valle del lago, enmarcado por un lado por la Sierra Nevada y por el otro por el Pillán Llaima humeando como siempre, al medio el gran lago con aguas transparente color esmeralda, por los costados altas caídas de agua que caen directamente a la aguas, las Araucarias se ven como diminutos paraguas de esos que algunos usan en el pueblo cuando llueve, a lo lejos se ven dos o tres Cóndores planeando por por el lado de los riscos. Lautaro se emocionó desde la altura por la increíble hermosura del lugar en el que vivía, lugar donde su Padre había llegado como colono muchos años atrás, le contó que para abrir camino desde Melipeuco tuvo que hacerlo con un combo por el mar de lava, partiendo uno a una la rocas que se cruzaban en su camino y que no le dejaban pasar con su carreta. Al poco rato llegaron a su casa, la Machi saludó a todo el mundo y se hizo cargo del enfermo, limpió las heridas, sacó de un bolsito pequeño que traía unas hojas de LLantén, y con ellas envolvió la patas del perro, luego saco su Kultrún y se puso a cantar con sus ojos cerrados y a bailar con su pata coja alrededor de mi amigo, que no la perdía de vista con sus grandes ojos mientras giraba en torno a él. La verdad es que a mí me causaba un poco de risa, pero al ver la seriedad de mi Madre y de todo los demás me di cuenta del respeto que había que tener frente a la situación, así pasaron varios días, hasta que una mañana, al despertar vimos que el Cholo se había sanado y que volvía a menear su gran cola, buscamos por todas partes a la Machi, pero no estaba por ningún lado, en la puerta de nuestra casa encontramos un ramito de flores de Chilco, donde un Picaflor Chico revoloteaba sacándole el néctar, con lo cual nos dimos cuenta que la Machi Loica se despedía habiéndose marchado, no tuvimos oportunidad para agradecerle, mi Madre nos dijo que los Machi hacían el bien sin esperar retribución alguna y que era normal que una vez repuesto el enfermo partieran sin aviso previo, eso por que eran muy tímidos y no le gustaban los reconocimientos públicos.


Cuento infantil: Lautaro, el Cholo y las Aves del Bosque Araucano (Parte VI: Laguna Captren)

Sexta Parte: Laguna Captren.


Luego el niño llego a la rivera de la laguna Captren, ya estaba muy cansado pero se alegró con el
lindo paisaje, por entre las Araucarias de veía el volcán en su punta nevado que se reflejaba en las quietas aguas de la laguna, ya era como medio día y estaba con mucha hambre, las tripas se le retorcían y le sonaban, en eso vio a un Martín Pescador, los que en el idioma materno tienen un nombre bien complicado, Challwafeüñüm, el ave estaba parada en una rama desde la cual se veía el fondo cristalino de la laguna plagada de troncos, le dijo al niño que si mantenía silencio le convidaría una trucha para alimentarlo, esperaron un rato y en eso el Martín se quedó mirando un pez que nadaba como a un metro de profundidad, el ave lo miró fijo a los ojos, la trucha se quedó inmóvil parecía hipnotizada para inmediatamente lanzarse como una flecha arponeándolo con su largo pico medio a medio, lo dejo en la orilla y volvió a por otro, prendieron fuego y los asaron entre el rescoldo, ambos quedaron muy satisfechos, luego el niño se despidió le dio las gracias al ave y siguió camino para el bajo, después de un rato escuchó el ruido de un vehículo, en pocos momentos apareció la camioneta azul de los gringos en el que venían los dos gringos viejos, uno de ellos era el padre de los cabros flacos y el otro era un Señor gordo muy alegre, sus nombre eran muy raros el papa de los cabros que manejaba se llamaba Renato,  igual que el mayor de sus hijos, y el gordo de rostro colorado se llamaba Eugenio, se notaba que los dos viejos eran muy amigos, le preguntaron el porqué de su viaje y nuevamente tuvo que explicarles, entendieron y le ofrecieron llevarlo pues iban a Curacautín a comprar aceite, el gordo le contó que era muy buen cocinero que lo necesitaban para hacer conservas en frascos con los salmones que ahumaban. Se subió a la camioneta y siguieron rumbo, ahora muy rápido, el que manejaba de tanto en tanto lo miraba de reojo, se notaba que le preocupaba el largo viaje emprendido por el niño, ambos eran muy amigos de Lorenzo y lo conocían desde hace muchos años. Después de una hora de camino, vio a lo lejos la ruca de la Machi, que el Búho le había explicado la reconocería pues a su lado habría un gran y frondoso Canelo o Foye, según su madre, árbol sagrado del que la Lloyka saca también hojas medicinales, los dos viejos se despidieron y los gringos siguieron viaje en su destartalada camioneta, le dijeron que si no aparecía dentro de dos días lo vendrían a buscar con Lorenzo.

Cuento infantil: Lautaro, el Cholo y las Aves del Bosque Araucano (Parte V: El Viaje)

Quinta Parte: El Viaje.

En la noche mientras se duermen, Lautaro se da cuenta que el Cholo está llorando de dolor, sus aullidos se pierden en lo lejos de la noche luna, es que los cojines de sus viejas patas se le han herido por el calor y lo áspero de la lava, su viejo amigo lo mira con sus grande ojos tristes y no lo culpa, el niño no sabe que hacer, si le dice a sus padres seguro que se enojarán más con él todavía, sale de la casa y va a un gran Coigue donde vive el Señor Tucúquere, que es un gran y sabio Búho que puede aconsejarlo, llega donde él, está despierto como todas las noches, pensando a la luz de la luna, y le pregunta como curar a su amigo, el grán Búho lo mira con sus enormes ojos amarillo, gira su gran cabeza, se pone a cantar con su voz profunda algo así como tukuuuhuhu, tukkuuhuhu... y aparece una densa neblina, después de un rato le dice que la única solución es que consiga que una Machi Loica que vive muy lejos, mas allá de la Laguna Captrén bajando a Curacautín por el camino nuevo, en el plano que está mas abajo de la Cordillera de Los Andes, se apiade del Cholo y venga a curarle con sus hierbas medicinales, le dice que está Machi es muy respetada en toda la comarca por sus conocimientos curativos y que es conocida en toda la zona y también mucho mas allá de ella. Lautaro parte esa misma noche, le deja una carta a sus padres donde le explica que volverá en dos días que no se preocupen, se despide de su amigo y parte camino a al lago para después bajar por el otro lado por Captrén, camina por el inmenso bosque y escucha al Kon kón, que con un sólo grito corto y fuerte de có-có-có le desea buena fortuna en el viaje. Ya aclarando pasa por el bosque de los Carpinteros donde hay grandes arboles cuyos troncos parecen piernas largas y verdes de Dinosaurios  que vio en unas imágenes de un libro en la escuela, se encontró con el Papá Carpintero que tiene la cabeza roja y con su señora que la tiene negra con un coqueto moño, ambos lo saludaron y aunque se extrañaron al principio por el largo viaje del niño, este les explicó y le desearon un buen viaje, animándolo con su tamborileo que ambos tocaron en un tronco haciéndolo sonar en el bosque como si fuera un grán tambor.

Cuento infantil: Lautaro, el Cholo y las Aves del Bosque Araucano (Parte IV: Laguna Verde)

Cuarta Parte: Laguna Verde.

A la mañana siguiente Lautaro despierta al Cholo más temprano que nunca, pues ha pensado ir para el lado de la Laguna Verde, donde le han dicho que hay frutos de Copihue que quiere llevarle de sorpresa a su Madre, no quiere que sus padres se den cuenta porque le han prohibido andar por ese lado pues creen que es muy peligroso. Para meterle susto y le obedezca Lorenzo le ha dicho, medio en serio medio en broma, que en la Laguna Verde hay unos patos negros muy grandes, denominados Yekos, que son brujos malos, que viven sobre los grandes arboles donde fabrican enormes nidos de ramas, que se comen todas las truchas arcoiris y que gritan como chanchos, no se les puede mirar a la cara pues tienen los ojos verdes como las aguas de la laguna y uno se duerme hipnotizado y se ahoga en las profundidades. Parten en silencio y a la vez con mucho entusiasmo el niño y el perro en su nueva aventura, al poco andar se dan cuenta que el terreno se ha tornado muy raro, que la tierra olorosa ahora es áspera y negra y sobre todo que en ella dado lo obscura que es, a medida que avanza el día, se acumula mucho el calor del sol que se va empinando en el cielo. Pasan las horas y a pesar de haber caminado varios kilómetros no encuentran la laguna, la temperatura ha ido aumentado mucho y empiezan a sentir bastante sed, caminan y caminan hasta que se sienten perdidos, ya es medio día y están exhaustos, el niño grita en la inmensidad para ver si hay alguien, el Cholo por su parte ladra con su ronco ladrido el que se pierde en el negro horizonte de lava que parece un desierto negro que contrasta con el azul del cielo. En eso pasa volando a gran altura por sobre ambos un Aguilucho o Ñamku, el que los ve tan desesperados que se apiada de ellos se saca una pluma y se las deja caer, el niño la toma y la pone en su sombrero. Por fin y quizás por la ayuda del Ñamku, logran después de mucho encontrar el camino a casa, a la que llegan en la tarde muy cansados. La Mamá que está muy preocupada y enojada, y aunque está contenta por el regreso de los aventureros, los reprende por haber desobedecido.
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